MALAS HIJAS

El libro que habla sin tapujos y sin prejuicios sobre las relaciones entre madres e hijas.

Ser una Mala Hija nunca había estado tan bien valorado.

¿Estás lista para sentirte una hija adulta y libre?

En este libro te sentirás que no estás sola, que millones de mujeres en todo el mundo se sienten o se han sentido malas hijas.

El dolor que puedes llevar en relación a tu madre no es único y tampoco exclusivo de esta época.

No estás tarada por sentir rechazo, enfado o malestar cuando estás con ella.

Si tu cuerpo se estremece cada vez que te llama por teléfono o ves un mensaje de móvil de ella, este libro sin duda es para ti.

Te acompaño a qué conozcas tu reales necesidades para aprender a ser una hija libre.

Conocernos, nos hace libres.

El libro que te enseñará que

ser una Mala Hija es una oportunidad de crecimiento.

Permítele a tu niña herida florecer y brillar, y observa cómo tu vida se transforma en una expresión de amor y plenitud. Abraza  tu individualidad y transforma la historia. No permitas que las expectativas de los demás te limiten. ¡Es hora de volar!

Este es un libro que, dicho por las mujeres que lo leen, libera y empodera.

A lo largo de sus páginas, vas a explorar todos los desafíos que conlleva ser “una mala hija”. Tratarás las dinámicas materno-filiales, los obstáculos y las oportunidades de crecimiento. Verás cómo puedes sanar heridas pasadas, establecer límites saludables y aceptar a tu madre real, sin rabia ni culpa, al tiempo que te mantienes fiel a ti misma. Esto te permitirá darte cuenta del lugar que ocupas ante tu madre y por ende, en la Vida.

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Esto es lo que dicen de mi libro

Malas Hijas

Soy Sandra Sagón, creadora de la comunidad Renacientes -antigua  Malas Hijas-, un espacio donde poder expresar tu verdad y soltar el tabú de cuestionar a nuestra madre.

Mi deseo de abrir conciencias en cuanto al tema de la relación madre-hija nace después de ver la necesidad de poner voz a todas las niñas que llevamos dentro nuestro y que reprimieron sus emociones para poder satisfacer y no molestar a su madre. Estas niñas tuvieron que renunciar a su Yo auténtico para recibir el amor y la aprobación de mamá. 

Ahora acompaño a las adultas, sean o no madres, a reivindicar a esa niña, a mostrar su realidad interior, a creer en ellas mismas y a sentir que merecen ser reales. 

Sandra Sagón